miércoles, 12 de septiembre de 2007

Santiago es mejor que el Cola-Cao

En ocasiones, antes de empezar a explicar unos contenidos de esos que tienen cierta complejidad, les digo a mis alumnos que se desayunen un buen Cola-Cao (no es por hacer publicidad de la marca, sino porque todos sabemos que "es el rey" y "no puede haber otro igual"). Para las situaciones difíciles nada mejor que cargar pilas, y eso mismo es lo que he hecho yo estos días en Santiago de Compostela. ¡Qué maravilla!

Usualmente, la vida profesional del educador joven comienza cuando el sistema te da más palos que el tren de la bruja (por todo aquello de la carencia de puestos de trabajo, lo cual dificulta enormemente los comienzos). A partir de ahí, si hay suerte, la autoestima se va recomponiendo con sus más y sus menos, pero aún así, una siempre se siente débil y vulnerable ante la máquina burocrática. Esto explica mi recurrente "septembritis" o afición a apuntarme a cincuentamil cursos con ansias de mejorar lo suficiente como para que el sistema, en uno de sus vaivenes, no la expulse a una de sus entrañas. Esto de hacer méritos no sólo es una obligación, sino que el peligro está en que crea adicción.

El caso es que, ante tanta incertidumbre come-egos, te sientes (y ten hacen sentir) tan poca cosa que siempre me sorprende que me inviten a dar una charla. No es la primera vez, recuerdo el año pasado, en el que incluso hubo ofertas desde Andalucía (avión incluido) para ir a hablar de Filomatrix (al final va a ser verdad que soy "la chica de Matrix", como decían unos alumnos de un colegio amigo en el que impartí un taller). Efectivamente, los Centros de profesorado buscan profesores innovadores con ganas de transmitir experiencias, y parece que, hoy por hoy, no hay tantos por estos lares. (Será por eso que todos nos conocemos). Los organizadores de los cursos, jornadas y ponencias son gente amable, acogedora, de buen gesto: todo un lujo. Es un placer colaborar con ellos. Así es como, en cuestión de segundos, se puede pasar de ser el patito feo a convertirse en un cisne alado, más blanco y radiante que las novias de las novelas rosas.

Al principio, estas situaciones me chocaban demasiado. La paradoja está en que para una parte del sistema eres un elemento residual sólo apto para taponar fugas, y para otra estás en la avanzadilla del futuro más prometedor. Y sí, es totalmente imposible que esas dos visiones coincidan en un punto, no al menos hasta haber taponado las fugas suficientes como para aspirar a vivir de y con la docencia.

Una vez aceptada esta paradoja, se aprende a disfrutar de ella. Cuando toca agachar la cabeza, se agacha. Cuando toca subirse a una tarima y proyectar voz e imágenes, se hace con el máximo cariño posible. Hay que aprender del dicho: "Si la vida te da limones, haz limonada". Una amiga me ha dicho que mi limonada me está saliendo mejor que la naranjada, pero yo no lo veo tan idílico. Al fin y al cabo, son eventos muy puntuales, flor de un día, aunque puedo asegurar que para reparar daños colaterales en esta lucha, no hay nada mejor.

La experiencia en las Jornadas de Didáctica de la Filosofía, celebradas en Santiago de Compostela los días 10 y 11 de Septiembre en la Facultad de Filosofía, ha sido digna de elogio. Una organización impecable, una acogida entrañable y unos compañeros con proyectos sumamente destacables. Al final conseguí que el ordenador no me fallara demasiado, y pese al increíble calor que hacía durante aquellas horas "siesteras", creo que los asistentes pudieron conocer lo que ha sido el proyecto de Matrix y la Filosofía desde sus inicios hasta el día de hoy.

Con el buen sabor de boca que me ha quedado al volver, comenzaré a organizar el nuevo curso escolar, a ver si consigo que me dé tiempo a todo. Suerte a los demás, y ya sabéis, cuidado con la "septembritis",que luego llegáis a las evaluaciones de diciembre con la lengua fuera...

5 comentarios:

Ignacio dijo...

Ese portátil debe ser sometido a una revisión a fondo. La chica de "Matrix" no puede permitirse el lujo de que le falle, precisamente, el ordenador.

Un saludo.

Lucía dijo...

Conociéndote, seguro que la exposición ha sido clara y amena. Igual que tus reflexiones en el Blog. Las administraciones son animales lentos y los jóvenes siempre pagamos lo de "llegar después" pero al final seguro que tu valía sale recompensada.
Salu2
Lucía

Conchi dijo...

Ja, ja. Ignacio, muy buenos los artículos sobre la música en Canadá. A ver si encuentro tiempo para mirarlos detenidamente, porque traen mucha información.

Lucía, espero que tengas mucha suerte con la nueva asignatura. Todos aprendermos con ella. ;,)

filocarmen dijo...

¿ Animo Conchi! Soy Carmen, esa profe de Castilla la Mancha que se coló un día en tu blog. Es evidente tu valía, y para enroscar más tu paradoja esta profe con plaza definitiva se alimenta de tu ánimo, y tus innovaciones. Lucho por parecerme lo más posible a la que fuí sin plaza, algo te mantiene viva. Yo sigo con mi septembritis, sin necesidad de méritos... de todos los compañeros siempre los vivos y dinámicos sois los preferidos y tal vez los ignorados o no para propio beneficio. Ya sabes es más cuestión de organización política. El sistema me tuvo apartada mucho tiempo de mi sueño de docencia filosófica, pero era tal el ansia de ál que lo logré. Buena suerte. Piensa en Castilla La Mancha, hay mayor oferta. Saludos y gracias por enseñarme.

Conchi dijo...

¡Hola Carmen! Gracias a ti. La verdad es que, pese a todo, yo no paro, siempre estoy liada con mis temas, mis recursos, creando materiales, etc.

Aquí sigo, para lo que haga falta. Estamos en contacto.